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Quien quiera cambiar el mundo debe ser capaz de imaginarse un futuro mejor. Cierto, las bibliotecas Riecken fomentan la instrucción infantil, el amor por la lectura y el dominio de nuevas tecnologías. Pero hacen mucho más que eso: abren las puertas a la innovación y la imaginación, lo que a su vez genera nuevas e insospechadas oportunidades en las comunidades que atienden.
En el poblado hondureño de Santa María de la Paz, por ejemplo, una investigación realizada por un agrónomo en nuestra biblioteca permitió la creación de una cooperativa acuícola que beneficia a 30 familias. En San Juan La Laguna, Guatemala, el director de la biblioteca organizó un concurso de chistes, el primero en la historia de la lengua Tzutujil.
Entre otras iniciativas que han surgido a través del sistema de bibliotecas se destacan el lanzamiento de un diario comunitario, la creación de un centro de reciclaje y un mercadito campesino semanal.
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